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Campeones de Europa! La Penya tocó el cielo en sus aspiraciones como club con la consecución de la deseada Liga Europea. Fue en Tel Aviv, en un inolvidable 21 de Abril de 1994. La historia de aquel hito comienza así…
La Penya comenzaba la temporada europea habiendo de jugar una eliminatoria previa frente al Broceni Riga letón. Sin Corny Thompson, pero con el debut europeo de Mike Smith, la Penya ganó ajustadamente en Letonia (79-81) y lo hizo más cómodamente en Badalona con las aportaciones de Rafa Jofresa (22 puntos) y Jordi Villacampa (13).
Superada la fase previa, el sorteo para la siguiente fase de la Liga Europea deparó todo un seguido de rivales que pondrían las cosas muy complicadas a los verdinegros: Clear Cantú, Buckler Bolonia, Cibona Zagreb, Panathinaikos, Pau Orthez, Benfica y Efes Pilsen. Zeljko Obradovic, preguntado por los rivales, comentó: “cuando inicias una competición has de tener marcado el objetivo de ganarla. Así fue con el Partizan y así será con el Joventut”. Más adelante se comprobaría que las palabras del gran entrenador serbio tenían un tono más que profético.
La Penya acabaría aquella primera fase con un balance de 9 victorias (Cantú dos veces, Cibona dos veces, Pau Orthez dos veces, Benfica, Buckler y Efes Pilsen) y 5 derrotas (Panathinaikos dos veces, Benfica, Efes Pilsen, Buckler).
La Penya se vería las caras en el Play Off de acceso a la Final Four con el Real Madrid, el gran favorito. El día del partido en Badalona todo le salió de cara a la Penya. El Joventut hizo un partido perfecto y el Madrid desastroso. Al descanso se llegaba con 41-32 después de dos triples de Mike Smith. La Penya con una defensa excepcional y un gran planteamiento había dominado la primera parte. Los madridistas se rindieron, la Penya no aflojó y el electrónico llegó a señalar un increíble 74-44 a falta de seis minutos para finalizar el primer partido. En medio de una gran fiesta en las gradas el Madrid pudo acabar maquillando el resultado final: 88-69. Ferran Martínez había hecho una gran defensa a Arvydas Sabonis (11 puntos y ningún rebote) y Villacampa y Smith, con 25 y 28 puntos respectivamente, fueron los máximos anotadores de una gran Penya.
El partido de vuelta en Madrid, cinco días después de la victoria verdinegra en Badalona, fue la confirmación de la resurrección de unos y el enterramiento para los otros. El Madrid jugó muy presionado y a pesar del empuje de Biriukov, la Penya se llevó un partido muy igualado: 67-71. Sabonis había vuelto a estar muy bien controlado por Ferran Martínez y Rafa Jofresa fue el máximo anotador badalonés con 17 puntos, bien apoyado por Thompson (14), Ferran (13) y Smith (11). Zeljko Obradovic minutos después de haber clasificado a su equipo para la Final Four aseguraba que quería devolver al equipo aquello que le había quitado en Estambul. Una vez más, el serbio ejercía de profeta.
Con los billetes preparados para marchar hacia Tel Aviv, la Penya se mantenía en un segundo plano. Pocos eran los que daban como favorito al equipo verdinegro y en cambio, muchos eran los que decían que los badaloneses serían la cenicienta de la Final Four en favor de los dos griegos (Olympiakos y Panathinaikos) y del Fútbol Club Barcelona. Curiosamente la normativa de la FIBA emparejó en semifinales a los dos catalanes y los dos griegos, de manera que la final sería una histórica disputa entre griegos y catalanes.
El último escalón hacia la finalísima hacia falta disputarlo frente a un potente Barça, que a pesar de todo había intentado traspasar la presión a los verdinegros argumentando que la Penya había eliminado al Real Madrid y el Barça había necesitado tres partidos para deshacerse del Efes Pilsen. Durante el primer cuarto del partido, el Barça fue quien parecía dominar la situación con un ritmo guerrillero y constantes rotaciones. A esto hay que sumarle el desacierto en el tiro del equipo de Zeljko Obradovic. Al descanso el electrónico del Yad Eliyahu señalaba un preocupante, pero esperanzador 31-36.
Al inicio de la segunda parte se produjo la única jugada negativa para los intereses verdinegros durante los siguientes veinte minutos: Jordi Villacampa cometía falta en ataque, pero a partir de aquel momento el juego verdinegro fue un festival, realizando uno de los veinte minutos más completos que se han visto sobre una pista de baloncesto. Después de dos triples consecutivos de Tomas Jofresa (37-36), unos parciales de 17-2 primero y de 20-6 después, con seis triples sin fallo, dinamitaron una absurda zona blaugrana y con ella el partido (52-41). A pesar de los intentos de Epi para hacer reaccionar su equipo la Penya, bien comandada por Jordi Villacampa y Tomas Jofresa, acabó cogiendo una ventaja de 23 puntos (76-53) cosa que provocó cierto relajamiento y permitiendo que los culés maquillasen un poco el resultado final (79-65).
En Badalona ya comenzaba a estallar la euforia a pesar de que los jugadores, conscientes de que todo aquello no servia de nada sino se ganaba en la final, apenas lo celebraron (ya habría tiempo!). Rafa Jofresa declaraba que “el Olympiakos es el rival que preferimos en la final, pues del Panathinaikos tenemos muy mal recuerdo de esta misma temporada”. Por su parte Salvador Alemany (máximo dirigente blaugrana) manifestaba: “Deseamos que la Penya sea campeona”. JOVENTUT: Rafael Jofresa 3, Tomàs Jofresa 21, Jordi Villacampa 20, Corny Thompson 12, Juanan Morales 0, Ferran Martínez 12, Mike Smith 11, Dani Pérez, Alfons Albert i Iván Corrales. F.C.BARCELONA: Andrés Jiménez 3, J.L.Galilea 5, Fred Roberts 7, Quique Andreu 3, Tony Massemburg 10, Jose Montero 5, Salva Díez 2, Xavi Crespo 5, Víctor Alemany 2, Epi 23. 21 de Abril de 1994. Una data que ya ha pasado a la historia como la más bella y emotiva de la vida del equipo de Badalona, el Joventut, la Penya, que después de los cinco segundos más largos jamás vividos, disputados y sufridos en una pista de baloncesto se proclamó campeona de Europa.
Nadie podía imaginar que aquellos 4´´ y 9 décimas que quedaban de final frente a los griegos del Olympiakos durarían tanto. Paspalj lanzó el tiro libre, falló y hubo saltos y lucha por un rebote de oro, la pelota marcha a una esquina y Rafa Jofresa la lanza de espaldas hacia medio campo, Tomic intenta un triple imposible ( por qué no suena la bocina?), Tarpley y Paspalj lo vuelven a intentar….Final, final, final….Por fin! Campeones de Europa!
Un eterno final, sólo comparable a la final olímpica de Munich´72, que por poco se convierte en agonía por culpa de dos impresentables. Pero bien está lo que bien acaba y el triple conseguido por Corny Thompson a falta de 18” valió el título más preciado.
En Badalona, a miles que kilómetros de Tel Aviv, cerca de las diez de la noche de aquel 21 de Abril de 1994, los aficionados que habían dejado las calles desiertas durante más de dos horas, explotaron de pasión y desbordaron las calles de alegría y euforia. Celebraron por todos los rincones de una ciudad que se había puesto más guapa que nunca para celebrar que su Penya ya reinaba en Europa. Prendidos de una locura colectiva, miles y miles de badaloneses saltaban de alegría por las calles de su ciudad, cantando el “Joventut, campeón”, el himno verdinegro al ritmo que marcaba la RCB.
Los griegos del Olympiakos pecaron de una soberbia y prepotencia increíble desde que llegaron a Tel Aviv. Se creían los campeones antes de jugar y este fue su gran pecado, ya que era innegable que tenían un equipo potentísimo.
Corny Thompson y Ferran Martínez, lanzando y anotando los primeros tiros desde fuera dieron la primera renta al Joventut (9-4) dejando claro los planteamientos de Zeljko Obradovic: alejar de la pintura los hombres altos del equipo griego. Sin embargo, poco a poco el Olympiakos fue entrando en juego y con un Paspalj acertado cogía una cómoda renta de 8 puntos (16-24) en unos momentos delicados para la Penya. A pesar de esto, los de Zeljko Obradovic se supieron recuperar y Mike Smith con un triple impresionante colocaba el empate al final de los 20 primeros minutos: 39-39. Si se podía sacar alguna conclusión era que la Penya sin haber realizado un gran juego, pero con la lección bien aprendida, no había perdido la cara a la final. Por tanto, todo estaba por decidirse.
El segundo tiempo fue tenso, con muchas cosas en juego, vibrante, igualado….y desacertado por ambas partes. El marcador sumaba puntos en cuentagotas, ya que para pasar del 49-49 al 53-57 se necesitaron 8 minutos de juego (min.33), pero a partir de aquí los griegos ya no sumarian un sólo punto. La Penya sumaría sus seis puntos más importantes de la historia para acabar proclamándose campeona de Europa.
Jordi Villacampa a falta de un minuto y medio para el final anotó el triple de la esperanza (56-57) y puso el miedo en el cuerpo de unos griegos que se negaron a mirar el aro. A continuación, después de dos rebotes de oro, el maestro, el “papi”, el gran Corny Thompson clavaba el triple más valioso de toda la dilatada historia del Joventut.
Mike Smith cometió falta sobre Paspalj, provocando un 1+1 sobre el peor tirador de tiros libres de los griegos. En el peor de los casos se diputaría una prórroga si los verdinegros no pudiesen anotar en los 4 segundos y 8 décimas que restarían. Paspalj falló el tiro libre y la bocina final no sonaba, pero finalmente la Penya hacía historia, era campeona y reina de Europa.
El éxito era, y todavía es, de todos! FORÇA PENYA!
JOVENTUT: Rafael Jofresa 4, Tomàs
Jofresa 5, Jordi Villacampa 16, Corny Thompson 9, Juanan
Morales 2, Ferran Martínez 17, Mike Smith 6, Dani Pérez,
Alfons Albert i Iván Corrales.
OLYMPIAKOS: Bakatsias 2, Sigalas 14,
Stamatis 0, Paspalj 15, Fassoulas 2, Tomic 10, Tarlac 2,
Tarpley 12.
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