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Los 80 comenzaron de forma irregular. La temporada 80-81 significó el primer éxito europeo de la Penya, por fin se conseguía triunfar más allá de la península y la Copa Korac luciría a partir de ese momento en las vitrinas de Ausiàs March. El equipo de Manel Comas parecía reservarse para la competición europea y ello provocó numerosas decepciones en la Liga Nacional, en la que se hizo una de las peores clasificaciones de la historia (quinta posición). En el recuerdo queda aquella magnifica canasta de Joe Galvin en el Palau Blaugrana, que valió una prórroga y la posterior victoria en la final de la Copa Korac frente al Carrera de Venecia. Los italianos tenían un equipazo: DellaFiori, Haywood, Dalipagic, los internacionales Carraro y Serafín….pero eso no fue obstáculo para un Joventut que supo sobreponerse a todos los problemas de la entidad, guiados por Josep Maria Margall, Gonzalo Sagi-Vela, Al Skinner y sobretodo Joe Galvin, quien decentó la historia europea que se vería culminada 13 años más tarde en Tel Aviv.
La temporada 81-81, una vez más bajo las órdenes de Manel Comas a quien la directiva le continúo confiando el cargo debido al éxito europeo del año anterior, fue una temporada de transición donde se fracasó en la Copa Korac no pudiendo pasar la primera ronda. En la Liga Nacional, a pesar de los refuerzos de Charly López-Rodríguez, Josean Kerejeta y de un joven llamado José Antonio Montero, no se pudo mejorar la quinta posición de la temporada anterior. El periplo de Manel Comas en el banquillo verdinegro culminó antes de acabar la temporada y fue sustituido por Joaquim “Pistol” Costa.
Hacía falta recapacitar porque el club había entrado en una dinámica negativa tanto deportiva, económica como socialmente. Los problemas con los jugadores eran numerosos (la marcha de Santillana y su enfrentamiento con Manel Comas, o la de Galvin) y por eso entró una nueva junta directiva encabezada por Lluís Conesa (presidiría el club desde 1982 hasta 1995). De entrada la misión parecía clara: recuperar el club después de unos malos años. Esto se consiguió, si bien no el primer año, a base de apostar por jugadores jóvenes como Jordi Villacampa, Anton Soler, José Montero o Eric Bartolomé. El americano de turno era André Gaddy que en competición europea formaba pareja con el entrenador-jugador Jack Schraeder.
A nivel competitivo las cosas no funcionaron y en la Liga Nacional se acabó en una discretísima séptima posición. En la Korac tampoco hubo milagros y se cayó en cuartos de final, en un grupo potentísimo formado por el Zadar, el Dinamo de Moscú y el Mónaco. Estaba claro que a nivel deportivo no se conseguían los éxitos. pero la apuesta por la gente joven era buena, siendo esto tan sólo la gestación de un proyecto que tenía que dar muchas alegrías.
Jack Schraeder abandonó el cargo una vez finalizada la temporada y fue el ex entrenador del Circulo Católico de Badalona, Aíto García Reneses, quien comenzaría por enésima vez un nuevo proyecto. Por tanto, la 83-84 tenía que ser la de la consagración de todos aquellos jóvenes jugadores que habían subido en los últimos años, y así fue. Además ,había que sumar la llegada de Rafa Jofresa procedente del las categorías inferiores y de Andrés Jiménez. En el capítulo de los extranjeros destacarían Walter Jordan (reemplazado por David Russell a media temporada) y Greg Stewart quien perpetuaría su estancia en Badalona durante muchos años, y que todavía continúa en activo. Por fin, el baloncesto español conseguía el tono profesionalizado que le faltaba y se formaba la Liga ACB. Después de una primera fase ejemplar en que tan sólo se perdió un partido, la segunda ya fue más difícil, pero aquel equipo podía hacer cosas importantes y estuvo a punto de dar la campanada frente al Real Madrid en semifinales. Al final se consiguió una meritoria tercera posición.
Parecía que las cosas volvían a ir por el buen camino. Había un buen bloque de jugadores nacionales y en el capítulo de extranjeros cada vez se acertaba más. Esa temporada 84-85 tenía que ser la de la consagración de la Penya como aspirante al título ACB. Además, hace falta sumar que se realizaron las incorporaciones de Rafa Vecina y Miquel Abarca. Estábamos delante de un equipo joven, cohesionado y a la vez experto.
De Canadá llegaba Gerald Kazanowski, un experto en el rebote y muy hábil ofensivamente mientras que Mike Schultz se convertiría en su compañero interior. Era una pareja que sumada a la polivalencia de Andrés Jiménez revolucionó la liga a nivel ofensivo. Aquel año la Copa del Rey se disputaba en Badalona y después de eliminar al F.C.Barcelona en semifinales nos esperaba en la final el todopoderoso Madrid de Fernando Martin, Corbalán y Romay. No pudo ser y el Madrid arrasó. Desgraciadamente la historia se repetiría meses más tarde en la final de la liga en la que el Joventut, después de eliminar al Barça, no pudo con los madrileños.
Aíto Garcia Reneses estaba dando lecciones de baloncesto cada jornada con un bloque muy bueno de jugadores. De eso se dio cuenta el F.C.Barcelona que lo contrató de cara a la temporada siguiente de una manera poco ética.
Debido a la marcha de Aíto la junta confió el equipo a Miquel Nolis, un hombre de la casa que prefería el trabajo de formación, para continuar el proyecto decentado años atrás. Se hizo un buen papel en la liga acabando terceros y en la Recopa el equipo verdinegro se quedó a una sola canasta de llegar a la final. La remontada estuvo a punto de culminarse, pero el juego sucio del americano del Scavolini en el partido de ida marcó negativamente la eliminatoria. Cuatro años más tarde la Penya se tomaría la venganza frente a los italianos.
El proyecto parecía estancado y Miquel Nolis decidió volver a entrenar a los equipos inferiores. Alfred Julbe, entrenador ayudante hasta entonces, cogió el timón del equipo a pesar de tener tan sólo 24 años (los mismos que la estrella del equipo, Jordi Villacampa). Miqui Abarca, Rafa Vecina y Andrés Jiménez abandonaban Badalona y eran Xavi Crespo, el gran Reggie Johnson y Mike Schultz los que ocuparían estas vacantes.
La Copa Príncipe de Asturias y la Supercopa viajaban hacia Badalona. En la fase regular de la liga ACB se continúo dominando como era ya habitual y en semifinales nos tocó el F.C.Barcelona. La Penya tenía opciones de ganar el título, pero el refuerzo de Kenny Simpson en los culés lo impidió. La Recopa estuvo muy disputada, la Penya estaba enmarcada en un grupo dificilísimo y acabo pagando la perdida del average frente al Villeurbanne después de una “castaña” desde el medio del campo del francés Collet.
La temporada siguiente 87-88 no estuvo marcada por muchos cambios. Mike Schultz marcharía de Badalona y llegaría el potentísimo Winfred King, sin embargo sus problemas físicos provocarían la llegada de Joe Meriweather. Se ha escrito mucho sobre Meriweather, tenía un currículum impresionante, pero llegó muy veterano a Badalona y a pesar de un físico inmejorable no cuajó. Suerte que Alfred Julbe, que continuaba en el equipo, aposto por los jóvenes Carles Ruf y Juanan Morales que juntamente con Reggie Johnson compensarían el poco bagaje de Meriweather.
La Recopa de Europa era uno de los objetivos y la Penya llegó a la final frente al Limoges francés. La final se disputó en Grenoble (Francia) y fue una lastima ya que los problemas físicos de Josep Maria Margall, Xavi Crespo y Joe Meriweather pasaron factura, y después de forzar la prórroga el partido se escapó de las manos. Fue una decepción, pero todavía quedaba la liga. La ACB estaba complicada, la trayectoria hasta entonces no había sido tan impecable y nadie daba un duro por la Penya. El Barça se cruzó en el camino en semifinales y se volvió a imponer: al final la Penya acabó en cuarta posición. Los barcelonistas se habían vengado de la Penya que meses antes había ganado la Liga Catalana al equipo blaugrana.
Alfred Julbe continuaría en el banquillo por tercera temporada consecutiva, mientras que Xavi Crespo volvería al Barcelona y los jóvenes Jordi Pardo, Tomás Jofresa y Juan Rosa subirían al primer equipo procedente del equipo junior. El Joventut volvía a tener otro equipo increíblemente joven.
Las cosas comenzaron bien con un nuevo triunfo en la Liga Catalana frente al F.C.Barcelona (78-74) y en la Copa Príncipe de Asturias, pero en la Supercopa se caía por 88-91 frente a los blaugranas. Aquella edición de la Liga ACB 88-89 era realmente difícil, el Madrid se había reforzado con Drazen Petrovic y justamente fue el equipo madridista quien eliminó a la Penya en las semifinales por el título (3-1). La Penya subía un nuevo peldaño y acababa tercera.
Todo el trabajo que se estaba realizando parecía encontrar su culminación en la temporada 89-90. De hecho seria así, acabaría un proyecto exitoso, pero que a la vez serviría de base para hacer uno todavía más importante.
Alfred Julbe hacía las maletas y aterrizaba el excéntrico norteamericano Herb Brown (no acabaría la temporada y sería Pedro Martínez quien lo sustituiría) para entrenar el equipo. Medianero, Dani Pérez y Pere Remón se unirían al bloque procedentes del junior campeón de España. En el capítulo de extranjeros tan sólo se produciría un cambio: Lemone Lampley por Earl Jones. La Penya volvía a tener una pareja de extranjeros de lujo: Lampley-Johnson.
Después de perder la final de la Copa del Rey en Gran Canaria frente al CAI Zaragoza, el equipo se centro en sus objetivos en la liga y la Korac. En la liga, después de una fase de liga regular no muy buena, se consiguió llegar a la final después de eliminar al Madrid en semifinales. Esperaba el Barça y una vez más no podía ser (3-0). Lo del Barça comenzaba a ser una obsesión y en breve tenían que cambiar las cosas.
Nueve años después volvió a sonar la flauta en Europa. La Penya se plantó en la final frente al Scavolini de Pesaro y la ganó con autoridad. Los italianos tenían un equipazo: Cook, Daye, Magnifico, Gracis….y eran entrenados por el conocidísimo Sergio Scariolo. Un buen partido de ida en Pesaro (98-99) ,donde destacó la actuación de Jordi Villacampa con 29 puntos, allanó muchísimo el camino verdinegro, Badalona se preparaba para la fiesta europea: el segundo título continental de la historia de la Penya estaba al alcance y no se podía dejar escapar. El partidazo de José Montero fue clave para la victoria verdinegra (96-86). Por fin, la Penya se podía comenzar a sacar la etiqueta de equipo perdedor y más teniendo en cuenta lo que vendría después. Hace falta remarcar que el que había sido el gran capitán del Joventut, Josep Mª Margall, abandonaba el club para jugar en el Girona. La Penya le retiró la camiseta con el mítico 7. |
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